Judíos, Multiculturalismo, y la Lucha contra la Libertad de Expresión en Reino Unido

Andrew Joyce.- Una de las funciones más importantes que TOO (The Occidental Observer) ha desempeñado en los últimos años ha sido la de exponer los esfuerzos judíos para promover el multiculturalismo y amordazar con medidas legales extremadamente represivas cualquier discurso crítico contra la agenda multicultural o que identifique el rol protagonista que desempeñan elementos judíos en su realización. A principios de este año, Brenton Sanderson nos ofreció un impresionante artículo donde ahonda en la guerra que los judíos han declarado contra la Australia blanca, señalando que “además de abrir las puertas a la inmigración masiva no-blanca, una parte clave de esta campaña judía para rediseñar radicalmente la sociedad australiana en favor de sus propios intereses, ha sido prohibir el discurso crítico contra la inmigración y la multiculturalidad, y, en particular, sobre el papel que desempeñan los judíos en la puesta en marcha de estas políticas desastrosas en una población australiana blanca agraviada.

Sanderson indicó los principales métodos con los que la judería organizada desarrolló y ejerció su influencia en ambos frentes, por ejemplo, a través de la formación de “Think Tanks” y la difusión de “informes”, que eran luego enviados al gobierno. La influencia de los Judíos no electos en este proceso es impresionante en su alcance, y también expone la ficción de la democracia. Por ejemplo, Sanderson observó que:

bajo la presidencia (junto a la influencia ejercida “entre bastidores”) del activista judío Walter Lippmann, el influyente Comité en Relaciones con la Comunidad (Committee on Community Relations ) entregó un informe al Parlamento de Australia en 1975, que situó el “multiculturalismo” en el corazón de la política del Gobierno australiano. Se recomiendó que la política social de Australia se formulase sobre cuatro elementos clave. Una de estas recomendaciones, como resumió el judío académico Andrew Markus, fue que: “se debía legislar para prohibir la discriminación racial y defender y promover los derechos a través de la creación de una comisión de derechos humanos. En respuesta a ésta y a otras recomendaciones del Comité, que eran esencialmente las recomendaciones de Lippmann, se adoptó el “multiculturalismo” como política oficial del gobierno en Australia en la década de 1970, y se extendió bajo los Gobiernos de Fraser [1975-1983] y Hawke [1983-1991] en la década de 1980. Por lo tanto, con el fin de alcanzar los objetivos de la agenda multicultural, los activistas judíos lucharon desde un principio por prohibir y sancionar todo discurso crítico contra la inmigración no blanca y el multiculturalismo. El nuevo código discurso de lo políticamente correcto pronto se impuso con el peso de la ley y la promulgación de las leyes de difamación racial y religiosa,criminilizando así a las voces disidentes.

Al comienzo de mi serie de ensayos sobre los intentos judíos por elevar a Spinoza a una importancia casi cósmica en la historia intelectual de Occidente, indiqué la importancia de reconocer patrones, tendencias y similitudes en cómo los Judios, como grupo, abordan una tarea determinada. En el caso de Spinoza, vinculé el afán judío por exagerar su legado con sus esfuerzos, más amplios, en perpetuar la noción de “genio judío.” Presté especial atención en señalar con exactitud los procesos, etapas y métodos empleados.

Del mismo modo, creo que es muy importante para nosotros, como intelectuales y escritores que trabajan por la defensa blanca, mantener un enfoque más general con el activismo judío, y en particular señalar la forma con que estos procesos se repiten  en diferentes periodos históricos y en diversas áreas geográficas. En mi propia experiencia personal, durante las conversaciones con amigos, familiares y colegas sobre cuestiones de raza e influencia judía, tengo más éxito cuando no me centro en la declaración de ciertos hechos sobre el alcance de la influencia judía, sino en los procesos mediante los que obtienen esta influencia. Un hecho evidente es que muchos europeos bien intencionados han sido condicionados por un entorno educativo y unos medios de comunicación corruptos, han sido programados para considerar como ‘teoría de la conspiración’ cualquier declaración desfavorable para el estatus y el bienestar de la comunidad judía. El estigma de la “teoría de la conspiración”, en mi experiencia, sólo es superada por la explicación, a veces de manera exhaustiva, de los métodos complejos, aunque en realidad muy “normales”, mediante los cuales los judíos alcanzan la influencia, y la utilizan para favorecer sus intereses. Demostrar que estos métodos se han empleado repetidamente, de manera uniforme y en diferentes áreas, refuerza el argumento de que, si bien ciertamente existe una conspiración, hay muy poca necesidad de “teoría” por nuestra parte. Los hechos hablan por sí solos y no hay necesidad de conectar “lagunas” con conjeturas espurias o, como se suele decir, con “chivos expiatorios”. Con una investigación cuidadosa y prolongada, desenredando las diferentes hebras que componen el activismo judío, podemos llegar a una narrativa capaz de impresionar incluso al más estrecho de miras de entre los blancos liberales.

En esta línea, y con este fin, en este ensayo quiero construir sobre el trabajo de Brenton Sanderson en Australia y el de Kevin MacDonald, en el patrón general, desplazando el foco de análisis a Gran Bretaña. Voy a demostrar que los procesos y características del activismo judío desde la década de 1950, en nombre del multiculturalismo y la restricción de la libertad de expresión, se replicaron en Reino Unido de una manera perfectamente similar a la experiencia australiana. Podremos observar el mismo nivel de influencia ejercida por académicos y abogados judíos no electos. La formación de “Think Tanks”. La misma producción de “informes”, que luego, como artefactos explosivos, se llevan a la práctica en el corazón del Gobierno, donde explosionan, con consecuencias devastadoras para la población de ascendencia europea. Vamos a escuchar las mismas frases, reconocer el mismo dogma, y ser testigos de las mismas traiciones. Detrás de todo esto vamos a ver la misma mano.

Contrariamente a lo que se suele suponer, no existen leyes específicas de “discurso del odio” en Gran Bretaña. Esto es, en parte, debido al hecho de que la mayoría de las leyes británicas relativas a la raza y a la restricción de la libertad de expresión se han introducido e impuesto por medios subversivos y anti-democráticos. No hubo votos, ni tampoco funcionarios del Gobierno que el electorado pudiera identificar como culpables. Como ha ocurrido en todo Occidente, esto ha sido una revolución de arriba hacia abajo. Vivimos unos tiempos en los que las leyes que importan se hacen en la sombra, y se aprueban de forma furtiva, bajo cualquier disfraz, salvo el de la verdad. El medio principal por el que se censura la libertad de expresión en Gran Bretaña es, a través de la inocuamente titulada, Ley de Orden Público (1986), parte de la cual prohíbe “el odio racial contra individuos de grupos incluyendo el color, la raza, el origen étnico y la nacionalidad. Esto puede incluir el comportamiento amenazante y el material escrito diseñado para acosar y causar angustia”. Claro que no menciona cómo puede exactamente el Gobierno prohibir algo tan intangible y abstracto como el “odio”. Y es que vivimos en una época en la que las naciones libran guerras contra el “terror”. En 2006, la Ley de Orden Público se modificó para incluir el odio religioso. Aparentemente fue una medida tomada para hacer frente al fantasma de la “islamofobia”, pero, como voy a demostrar, se debía más a largas décadas de esfuerzos por proteger las “dos caras” de la identidad judía.

Los judios participaron activamente en la búsqueda de este tipo de leyes en Gran Bretaña por lo menos desde la década de 1940. Tras la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña albergaba aún grupos que simpatizaban con el fascismo y el nacionalismo racial. Estos, junto con el creciente protagonismo de políticos como Enoch Powell, alarmaron a la población judía. Por supuesto, se trataba de la misma población judía que había pagado la asistencia británica en tiempos de guerra apoyando, de todas las formas imaginables, la campaña terrorista del Irgún contra los ingleses en Palestina. Un historiador judío señaló que los judíos en Gran Bretaña financiaron masivamente “la compra de armas para los ejércitos clandestinos judíos que luchaban contra las tropas británicas”. [1] El terrorismo judío contra los británicos culminó en 1947 con el secuestro de dos suboficiales del ejército británico de Inteligencia, los sargentos Clifford Martin y Mervyn Paice. Martin y Paice fueron golpeados y ensangrentados por sus captores judíos, antes de ser ahorcados en un bosque de eucaliptos cerca de Netanya. Sus cuerpos fueron provistos con trampas explosivas, volando sus cuerpos en pedazos cuando se intentó recuperar los cadáveres. Los asesinatos brutales y sádicos de los dos suboficiales fueron precedidos por un atentado con bombas en el Hotel Rey David en Jerusalén, con cerca de 100 muertos (cuartel general británico en Palestina). La nueva atrocidad desató una ola de repulsa en toda Gran Bretaña. Más específicamente, estas acciones llevaron al pueblo británico a reflexionar sobre la lealtad judía. Tras el ahorcamiento de Martin y Paice, una serie de disturbios antijudíos estallaron en Gran Bretaña, alarmando aún más a los judíos, que aún se aferraban a profesiones vacías de patriotismo británico. Tiendas judías de todo el país fueron destruidas o pintadas con consignas como “Hitler tenía razón”.

The Bodies of Martin and Paice

Los cuerpos de Martin y Paice.

Fue entonces cuando los judíos hicieron sus primeros esfuerzos para restringir la libertad de expresión en Gran Bretaña. El Partido Laborista, inundado de comunistas judíos, sirvió como vehículo principal durante la década de 1940 y principios de 1950. Tras el bombardeo del hotel Rey David en 1946, delegados judíos intentaron aprobar una resolución prohibiendo el “antisemitismo” en la Conferencia anual del Partido Laborista de ese año. [2] Sin embargo, el atentado en Jerusalén les costó a los sionistas un gran número de amigos no judíos dentro del movimiento obrero, y la propuesta fue rechazada . Tras los asesinatos de los suboficiales, otra resolución para prohibir el antisemitismo fue introducida en la Cámara de los Comunes, pero fue rechazada en su primera lectura en 1948. [3] Intentos directos y explícitos como estos fracasarían posteriormente. En Políticas raciales en Gran Bretaña y Francia: Ideas y Creación de Políticas desde la década de 1960, Erik Bleich señala que “durante la década de 1950 y comienzos de 1960 grupos judíos intentaron pasar leyes contra discursos públicos antisemitas, pero hay poca evidencia de que esta presión lograra resultados importantes“. [4]

Otros intentos para lograr dicha legislación se hicieron de forma furtiva, abordando el tema racial de forma más general, en vez de a los judíos explícitamente. Estas medidas se introdujeron, aunque sin éxito, con la asistencia de diputados Goyim, con un historial de ayuda a los judíos. Bleich señala que “un pequeño número de miembros del Partido Laborista del Parlamento propuso repetidamente leyes contra la discriminación. A principios de la década de 1950, Reginald Sorensen y Fenner Brockway introdujeron “color bar bills”, diseñadas para prevenir la discriminación contra los negros en suelo británico. “[5] Brockway intentó introducir no menos de nueve veces durante nueve años leyes contra la “discriminación” y la libertad de expresión. Aunque el alcance de la participación de estos políticos con judíos se desconoce, un registro de los debates parlamentarios muestra que Sorensen había estado implicado en la asistencia a Judios por lo menos desde la década de 1930, habiendo incluso participado en un simposio en 1945 titulado “El futuro de los Judios”, donde dio una conferencia frente a un público mayoritariamente judío sobre “nuestra humanidad común”. Tenemos pruebas de que en la misma época, Brockway estaba violando la ley, ayudando a judíos con pasaportes y documentos falsos que les permitían entrar en Palestina. [6] Tanto Sorensen como Brockway eran cristianos evangélicos extremadamente liberales, que mostraban todos los signos del etno-masoquismo, tratado en nuestro artículo especial del año pasado TOQ artículo sobre la patología blanca.

Pathological Traitor: Fenner Brockway

Traidor patológico: Fenner Brockway

Desde 1945, el Consejo de Diputados judíos británicos (entrad aquí para visitar su web) también ha estado trabajando en la elaboración de una “ley de difamación de grupo”, que esperaban conseguir pasar, eventualmente, en el Parlamento. [7] Intentos por endurecer aún más las leyes de difamación se hicieron en 1952, cuando el diputado judío Harold Lever, presentó una resolución de miembros privados, modificando las leyes de difamación de Gran Bretaña por primera vez en más de cincuenta años. Sin embargo, sus esfuerzos cayeron en saco roto por un Parlamento hostil, hasta el punto de que en el momento en que su resolución se convirtió en ley, sus disposiciones no se extendieron, como él y sus compañeros judíos habían esperado, para cubrir los grupos. [8]

La primera legislación británica que prohíbe la llamada “difamación de grupo” (group libel) la introdujo en el Parlamento el judío Frank Soskice, hijo de David Soskice (un judío ruso revolucionario exiliado). [9] Los académicos Marcos Donnelly y Ray Honeyford declararon que fue Soskice quien “elaboró la legislación” y “pilotó la primera Ley de Relaciones Raciales de 1965 (Race Relations Act), a través del Parlamento”. [10] La Ley “buscaba prohibir la discriminación racial en los lugares públicos”, aunque pronto se sintió, en los círculos judíos, que no había llegado lo suficientemente lejos. En esencia, la ley de 1965 creó el “Consejo de Relaciones Raciales”, y lo equipó con el poder de patrocinar la investigación a los efectos de vigilancia de las relaciones raciales en Gran Bretaña y, en caso necesario, ampliar la legislación sobre la base de los “resultados” de esta investigación.

Fue una táctica inteligente. La Junta pronto comenzó a patrocinar la investigación de organismos “independientes” con personal, y a menudo creado explícitamente, por Judios. [11] Uno de los mejores ejemplos de este tipo de organismos, y sin duda el más influyente, fue ‘Política y Planificación Económica’ (PEP). Una supuesta “organización de investigación independiente cuya filosofía y metodología se basan en los principios y valores de la sociología”. [12] Ray Honeyford afirma que aunque PEP se involucró en otras áreas, “su obra más influyente ha sido en el terreno racial. No es exagerado decir que su labor en este campo es, de lejos, la mayor fuente de información, ideas y opiniones sobre el estado de las relaciones raciales en Gran Bretaña y la experiencia de la discriminación de las minorías étnicas”. [13] Una de sus 1977 publicaciones se denominó “la biblia del lobby de las relaciones raciales en Gran Bretaña”. [14]

Pero PEP nunca fue “independiente”. Desde su creación, estuvo estrechamente vinculada con el Comité Nacional de Inmigrantes de la Commonwealth (NCCI), un organismo que trabajó para promover la causa (y demografía) de los negros y asiáticos en Gran Bretaña, pero que fue dirigido por un grupo de abogados “pálidos”, por no decir hebreos, británicos de nacimiento. En uno de esos pequeños casos de falta responsabilidad en nuestra moderna “democracia”, en 1965, el NCCI había sido elegido inexplicablemente para “asesorar al gobierno británico sobre las cuestiones relativas a la integración de los inmigrantes de la Commonwealth.” [15] Desde sus primeros días, el NCCI, que se convirtió en la Comisión de Relaciones Comunitarias en 1968, se componía de abogados judíos como Anthony Lester (1936-). Aunque nunca elegidos para ocupar cargos públicos, y como se indica en su entrada de Wikipedia, Lester estaba “directamente involucrado en la redacción de legislación sobre relaciones raciales en Gran Bretaña.En 1968 Lester fundó el Runnymede Trust, que se describe en su página web como “Think Tank líder independiente en Reino Unido por la igualdad racial.” Un indicativo sobre la composición étnica de la organización, y sus orígenes y objetivos más profundos, es que Lester fundó el Think Tank con otro judío, Jim Rose. El Diccionario Palgrave de Historia anglo-judía describe a Rose como el “Director del Estudio de Relaciones Raciales en Gran Bretaña. […] La Ley de relaciones raciales se debe en gran parte a él”. [16] Así que, básicamente, si usted ve un “Think Tank”, supuestamente “independiente”, puede estar seguro de que la lista de miembros se lee como una lista de invitaciones a un Bar Mitzvah.

Anthony Lester

Las razas no existen, sólo es el color de la piel. Mestízate, goy.- Anthony Lester.

Uno de los principales métodos con los que Lester desarrolló e impuso su influencia en la redacción de la legislación racial, fue en calidad de “consejero especial” de Roy Jenkins, el sucesor de extrema izquierda en el Ministerio del Interior del judío Frank Soskice. Con Lester detrás Jenkins, Gran Bretaña había pasado de tener un ministro del Interior judío, a tener una marioneta dirigida por judíos. En Relaciones raciales en Gran Bretaña: una agenda en Desarrollo (1998), el propio Lester relata su participación (a menudo “económica” con la verdad) en la elaboración e implantación de las leyes raciales en Gran Bretaña. Por supuesto, Lester resta importancia a su papel y al de Soskice, escribiendo que “la llegada, en diciembre de 1965, de un liberal y receptivo Ministro, Roy Jenkins, en el Ministerio del Interior, tuvo una importancia decisiva en la formación de la Ley de Relaciones Raciales. […] Cuando los laboristas llegaron al poder en 1974 dejé de ayudar a Roy Jenkins en la promulgación de una legislación eficaz en la lucha contra la discriminación racial y sexual.” [17] También escribe que “toda sociedad democrática debería preocuparse por promover lo que Roy Jenkins definió memorablemente hace treinta años como un objetivo nacional: la igualdad de oportunidades, acompañada por la diversidad cultural, en un ambiente de tolerancia mutua”. [18]

Pero Lester no ofrece en ninguna parte ninguna explicación sobre sus propios intereses, su activismo incesante en el campo de la raza y el multiculturalismo. Para empezar, sabemos que fue el propio Lester quien escribió el discurso influyente que ahora atribuye exclusivamente a Jenkins. [19] Por otra parte, el académico Pedro Dorey señala que Lester era “el activista dirigente sobre las relaciones raciales” para la Sociedad de Abogados del Partido Laborista, y que había estado al frente de la Comisión de Relaciones Raciales de la Sociedad cuando ejercieron presión sobre el gobierno para una legislación más dura en 1966. [20] Para ilustrar la verdadera naturaleza de la relación entre Lester y Jenkins, Dorey cita una correspondencia entre los dos en la que Lester critica duramente la ley de 1965, calificándola de “chapuza”, y en la que presenta a Jenkins una “lista de compras de descontentos”: el Gobierno debe comprometerse a extender la legislación sobre relaciones raciales para cubrir todos los lugares públicos, así como en el empleo, la vivienda, servicios de crédito y de seguros, y debería fortalecer el Race Relations Board (Junta de Relaciones Raciales).” [21] Dorey señala que fue en respuesta a la presión de Lester, canalizada a través de Jenkins, que “el Gobierno comenzó a reconsiderar su política de relaciones raciales.” [22]

En verdad, Lester fue uno de los principales arquitectos de la moderna Gran Bretaña multicultural y la burocracia represiva que la acompaña. Fue Lester quien, por su propia admisión, en 1975, dispuso los “Principios coherentes para la nueva legislación en el Libro Blanco sobre la Discriminación Racial”. [23] Estos principios eran:

La inmensa mayoría de la población de color está aquí para quedarse, que una parte importante y creciente de esta población pertenece a este país, y que ha llegado la hora de que se esfuercen de forma decidida el Gobierno, la industria y los sindicatos, y hombres y mujeres comunes, para garantizar un trato justo e igual para toda nuestra gente, sin importar su raza, color u origen nacional. [24]

Lester, Rose, el NCCI, el PEP, el Runnymede Trust y otras organizaciones étnicamente judías continuaron ejerciendo su influencia en los Gobiernos de turno, introduciendo pequeños cambios, pero significativos por acumulación, en las leyes británicas sobre cuestiones raciales, extendiendo el Estado multicultural, y apretando lentamente el soga en la libertad de expresión. En 1985, otro judío decidió criminalizar expresiones de solidaridad racial blanca. El diputado judío Harry Cohen, presentó un “Proyecto de Ley de Acoso Racial” al Parlamento. El académico Rob Witte informa que el intento de Cohen sólo fracasó debido a la “falta de tiempo parlamentario”. [25] Al año siguiente, Cohen hizo un segundo intento, que fracasó igualmente. [26] Los Judios volverían a intentarlo recurriendo a métodos más discretos, aprovechando la más amplia Ley de Orden Público (1986), que incluía elementos raciales. La Ley de Orden Público la presentó en el Parlamento el judío León Brittanisky (ahora llamado Leon Brittan), apoyado principalmente por Malcolm Rifkind, descendiente de inmigrantes judíos lituanos. Fue otra táctica ingeniosa. El equipo de Brittan había recibido el encargo de redactar un Libro Blanco sobre el orden público para hacer frente a una serie de huelgas y manifestaciones de los mineros. Aunque los asuntos raciales no estaban ni remotamente relacionadas con los eventos que motivaron la elaboración del Libro Blanco, Brittan aprovechó que el Gobierno estaba ansioso por pasar la legislación que reprimiría la rebelión de los mineros, y, sabiendo que el amplio proyecto de ley tendría poca oposición, se aseguró incluir elementos adicionales, tales como la criminalización de “incitación al odio racial”. [27] Es este ardid de Brittan el que sigue causando problemas a los nacionalistas raciales en Gran Bretaña en la actualidad.

Mirando hacia atrás, podemos observar que todos estos esfuerzos siguen un mismo patrón. La naturaleza no-democrática de los cambios producidos en nuestras naciones por judíos, tanto elegidos como no elegidos, es contundente. Esto no es “teoría de la conspiración”. Cada nombre, hecho, organización, ley, y fechas citadas son verificables. De hecho, insto a los lectores a investigar aún más en las redes que he aludido anteriormente. Los hechos hablan por sí mismos.

Para terminar, me gustaría señalar que Lester continúa presionando para multiculturalizar (aún más) Gran Bretaña. Su odio por todo lo que amamos es palpable. Según Lester:

Referencias públicas a la “nación”, la “herencia británica”, y “tradición”, a menudo parecen poco más que un código para la xenofobia. […] El desafío para el próximo siglo será el de repensar el concepto de “lo británico”, encontrar los valores que cada una de estas comunidades pueden compartir sin perder su diversidad cultural, religiosa y étnica. Es nuestro privilegio y deber redoblar nuestros esfuerzos ahora, en preparación para el próximo siglo. [28]

En respuesta a los esfuerzos de Lester, y a los de sus compañeros judíos en otras naciones europeas y eurodescendientes, me gustaría parafrasear al poeta Dylan Thomas cuando digo que no iremos pacíficamente a la “buena noche” (we will not go gently into the “good night”) que nos están preparando, sino que bramaremos, bramaremos  contra la muerte de la luz.

[1] G. Alderman, The Jewish Community in British Politics, (125).

[3] Ibid.

[5] Ibid, (41).

[6] C. Knowles, Race, Discourse and Labourism, (172).

[7] D.S. Wyman, The World Reacts to the Holocaust, (617).

[8] C. Adler (ed), The American Jewish Year Book, 1953, (234).

[10] Ibid.

[11] Donnelly, (115).

[12] Honeyford, (93).

[13] Ibid.

[14] Ibid, (94).

[16] W. Rubinstein (ed), The Palgrave Dictionary of Anglo-Jewish History (566, 810).

[18] Ibid, (22).

[19] C Williams (ed), Race and Ethnicity in a Welfare Society (38).

[20] P. Dorey, The Labour Governments 1964-1970 (322).

[21] Ibid, (323).

[22] Ibid.

[24] Ibid, (22).

[26] Ibid.

[27] T. Brain, A History of Policing in England and Wales Since 1974 (104).

[28] T. Blackstone (ed), Race Relations in Britain – A Developing Agenda(23,31).


Artículo original: 20-11-2014, Jews, Multiculturalism, and the War on Free Speech: A TOO Case File.

Traducción: AJudiada, 23-11-2014

9 pensamientos en “Judíos, Multiculturalismo, y la Lucha contra la Libertad de Expresión en Reino Unido

  1. AJudiada Autor de la entrada

    He decidido traducir este artículo de The Occidental Observer porque describe muy bien el papel judío en la imposición de políticas multiculturales en Gran Bretaña desde hace décadas. Este mismo patrón lo podemos observar en todas las naciones europeas y eurodescendientes (EE.UU., Australia, Nueva Zelanda, etc). Está muy bien documentado y deja referencias a todo lo expuesto para los escépticos.

    El actual líder del partido laborista “británico” es el judío Ed Miliband. Podría convertirse en el próximo presidente de UK. Ya ha declarado su lealtad incondicional a Israel y a sus camaradas públicamente en infinidad de ocasiones. Esta gente ya ni guarda las apariencias.

    Los europeos no somos buenos Goyim. Mantenernos en minoría parece ser un objetivo prioritario en la agenda globalista de la judería organizada. De aquí a unas décadas seremos menos del 50% de la población. Es decir, toda forma de unión, organización y rebelión europea quedará neutralizada.

    No os olvidéis de compartir. Vuestros nietos os lo agradecerán.

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  2. Goldenair

    ¿QUIÉNES ESTABAN DETRÁS DEL TRAFICO DE ESCLAVOS?
    El período de esclavitud más importante de la historia comienza en el siglo XVI y floreció hasta mediados de siglo XX. El aspecto más escandaloso y sanguinario de este período fue el comercio transatlántico de esclavos a menudo llamado el “Paso Medio”. Los estudios académicos sobre la pérdida de vidas durante el transporte de esclavos a América indican que entre 7 y 10 millones de africanos sufrieron una crueldad inenarrable y perecieron en el “Paso Medio”.
    El sufrimiento humano y la muerte derivados del tráfico de esclavos africanos es la piedra angular del sentimiento de culpa de los blancos, tanto en América como alrededor del mundo y ha sido incansablemente fomentado tanto por las instituciones académicas como por los medios de comunicación. La película “Amistad” de Steven Spielberg es el arquetipo cinematográfico de películas sobre el comercio de esclavos y otro film que trata este tema es “Amazin Grace”. En ambas películas se muestra un cuidadoso retrato del comercio de esclavos como un negocio del cristianismo europeo y americano, describe un pésimo retrato de los líderes americanos, la reina de España y notoriamente de los comerciantes de esclavos cristianos.
    Sin embargo en 1992, antes de “Amistad”, la “Nación del Islam” causó una tremenda controversia cuando publicó el libro “La Secreta relación entre Negros y Judíos”. Citando a prominentes historiadores judíos que afirmaban que el comercio de esclavos africanos y la esclavitud en Occidente durante los 2000 años estaba dominado en realidad por la comunidad judía.
    A pesar de que Spielberg retrató en “Amistad” el comercio de esclavos como un asunto exclusivamente cristiano sin la mención de un solo judío, aquí están algunas palabras de la historia más importante de los judíos de la América temprana llamada “New World Jewry (Nuevo Mundo Judío) en 1493 a 1825, escritas por Liebman de la Sociedad de Historia Judeoamericana. Escribió sobre aquellos que poseían y tripulaban barcos, los autores de esta crueldad en masa y asesinatos. Por otro lado, el investigador del comercio de esclavos llamado Walter White, escribió un breve folleto titulado “¿Quién trajo los esclavos a América?” y relata hechos similares.
    Muchas historias avaladas por la Sociedad Histórica Judía eran relatos escritos por judíos para los judíos. El prominente historiador judío Marc Raphael en su libro “Judíos y judaísmo en los Estados Unidos: una historia documental” escribió: “Los mercaderes judíos jugaron un papel enorme en el comercio de esclavos. En realidad, en todas las colonias americanas tanto francesas, británicas u holandesas, los mercaderes judíos frecuentemente eran quiénes dominaban.”
    Esto no es menos importante que en América, donde durante el Siglo XVIII los judíos participaron en el “comercio triangular” que trajo esclavos de África a las Indias Occidentales y una vez allí, eran cambiados por melaza, que a su vez era llevada a nueva Inglaterra y convertido en ron para vender en África. Isaac da Costan de Charlestone en 1750 , David Franks de Filadelfia en 1960 y Aarón López de Newport a principios de 1770 fueron los que dominaron el comercio judío de esclavos en el continente americano. Los historiadores registran viejos documentos judíos mostrando cómo el comercio de esclavos les pertenecía casi en su totalidad y que las subastas de esclavos a través de toda América tenían que cerrar durante las fiestas judías.
    Brasil recibió muchos más esclavos africanos que Norteamérica. Wizniter, uno de los directores de la Sociedad Histórica Judía, en su libro “Judíos en la Brasil colonial” en las páginas 72 y 73 escribió: “los compradores que aparecían en las subastas eran casi siempre judíos y por falta de competidores podían comprar esclavos a bajos precios”.
    Asimismo, en la Historia judía del Nuevo Mundo se menciona que muchos siglos antes del comercio de esclavos transatlántico, los judíos dominaron el tráfico de esclavos en el mundo occidental durante al menos 2000 años, incluso tan atrás como en la época romana. En la enciclopedia judía de Funk y Wagnall en el décimo volumen dice: “El tráfico de esclavos constituía el mayor medio de vida para los judíos de Roma”.
    La realidad es que casi el 40% de todos los judíos propietarios de viviendas en los Estados Unidos poseían uno o más esclavos mientras que menos del 5% de la población blanca tenía esclavos y menos el 2% de los blancos tenían esclavos en toda América antes de la Guerra civil.
    Luego de todo este análisis con fundamento histórico la pregunta es: ¿Por qué hay una culpa colectiva atribuida a los blancos y sin embargo ninguna culpa colectiva para los judíos?
    La Liga Antidifamación (ADL) luego de advertir que salía a la luz el papel predominante de los judíos en el comercio de esclavos en América, intentó evitar que esta verdad histórica llegara fácilmente a la población. Líderes judíos como Sol Rosen, Harry Bass y Peter Minchuck elevaron un requerimiento en el tribunal de súplica en Filadelfia, Estados Unidos, pidiendo al juez cancelar el programa “Black Perspectives” (Perspectivas Negras) donde se hablaba sobre este asunto. El juez Stanley Greenberg ordenó que el programa no se hiciera público a menos que él lo aprobara.
    Cuando toda esta información delata a los culpables de tal horrorosos actos dicen que estos comentarios son antisemitas y se ponen como víctimas, mientras los blancos están inmersos en una culpa colectiva por la esclavitud negra, los medios controlados por judíos no reparten ni una sola gota de culpabilidad colectiva judía por el vergonzoso comercio de esclavos a través del Atlántico que constituyó un Holocausto verdadero que superó las más abultadas estimaciones de muertes judías en la Segunda Guerra Mundial.
    Aunque muchos blancos al igual que negros africanos, se dedicaron al comercio de esclavos, es una marca en la historia de ambos pueblos. Pero igualmente es cierto que lo fue en una porción mínima y además los europeos mismos terminaron no sólo la esclavitud y el comercio de esclavos de negros por blancos y judíos; sino también la mayoría de la esclavitud existente entre negros africanos. Los británicos y americanos gentiles que, con coraje y sin egoísmo, lucharon por terminar el comercio de esclavos, tuvieron que ir contra el poder financiero y la influencia política judía que luchó con uñas y dientes para preservar su vil empresa de sufrimiento de la carne humana.
    La religión judía aprueba el esclavismo de manera explícita, pero deplora que un judío tenga como esclavo a otro judío. Esto se debe a que esa religión ve al judío como el elegido para reinar sobre las naciones del mundo. De ahí que se considere como un acto execrable su utilización como mano de obra esclava.
    Entonces saldrá de tu casa con sus hijos y volverá a su familia recobrando la propiedad de sus padres. Porque todos son mis siervos, que yo saqué de la tierra de Egipto, y no deben ser vendidos como se vende un esclavo. Así que no te pondrás duro con tu hermano, sino que temerás a tu Dios. Quieres adquirir esclavos y esclavas, los tomarás de las naciones vecinas: de allí comprarás esclavos y esclavas. También podrán comprarlos entre los extranjeros que viven con ustedes y de sus familias que están entre ustedes, es decir, de los que hayan nacido entre ustedes. Esos pueden ser propiedad de ustedes, y los dejarán en herencia a sus hijos después de ustedes como propiedad para siempre. Pero tratándose de tus hermanos israelitas, no actuarás en forma tiránica, sino que los tratarás como a tus hermanos. – Antiguo testamento. Levítico 25:41-46.

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  3. Goldenair

    Atento al anuncio de Wuaki. Tiene todos y cada uno de los elementos de la judiada que denuncias y denunciaras.
    Esto es homosexualidad, abandono familiar ( para caer en manos de cualquiera), relaciones con gente negroide ( Imaginate como seria, te invitan) a la rebeldia ( A ser mala persona) Luego te invitan a que compres su producto y les enriquezcas porque eres malo, guarro, loco homosexual y follas con negros ¡ so depravado! compra.
    Esta todo lo que denuncias. Luego te llaman loco o vete a saber.

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    1. Eslav Box

      Mira que he visto anuncios de promoción y marketing de ingeniería social, pero como este ninguno.
      Xenofílico, prohomosexualista, burgués, antifamilia, consumista….

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  4. Goldenair

    Programa Adan y Eva. Un negro. Los negros son mejores, la tienen mas grande, una mujer no es completa hasta que folla con un negro… etc. Judeada para aceptar que los negros son compañeros y acabar con la progenie blanca. Y luego te llaman vete a saber

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  5. Patriota

    Al final creo que vas a llevar razón,y la cosas hay que llamarlas por su nombre ( follanegros/as) se incita a eso y este tipo de programa son pura basura.
    En fin es lo que hay,y la gentilada loquita por ese tipo de basura televisiva.

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  6. Petapalus

    Yo tambien he decodificado otro de esos mensajes que decia un forista en los simpsons ( chinos…amarillos..)
    Episodio arbol del terror no se que numero. Para conocerlo es ese que el señor Burns organiza una caceria humana ( Algo que los teoricos de la conspiracion afirman que familias como los Bush o Clinton llevan haciendo decadas… es decir, preparaban una o avisaban… que asco)
    En el primer episodio Bart hace un balconing y se tira de espaldas. Queda en coma y el medico dice, bueno, esta muerto… aunque luego no muere. Hijo primogenito muerto. Me dije es raro que no salga un medico judio o algo… Pues bien, en el tercer cuento de ” miedo” suelen ser tres ¡ PAM! Un judio disfrazado de su hermano, otro judio ¿? y lisa que iba disfraza de Albert Einstein se transforma en Albert Einstein por culpa de una bruja
    ¡ 2 judios y uno famoso ( Que equivaldria a rabino) Muerte del primogenito- muerte de un niño- Judio.
    Y vuelve aparecer esta combinacion.

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