Exministro de Asuntos Exteriores de Australia confirma que el Lobby Israelí controla la Política exterior del País

Former Australian Foreign Minister Bob Carr

Bob Carr, Exministro de Asuntos Exteriores de Australia

Brenton Sanderson.- En mi serie de extensos ensayos titulados “La Guerra contra la Australia Blanca” describí cómo el activismo judío fue fundamental para poner fin a la política de la Australia Blanca y dar inicio a la inmigración masiva no-blanca que está transformando rápidamente esa nación. Además, mostré cómo el activismo judío se encargó de establecer la multiculturalidad como base ideológica y legislativa para las políticas sociales en Australia. Recientemente he explorado el papel de los judíos en su puja por la promulgación y extensión de leyes que prohíben el discurso contrario a sus intereses. Dado el profundo impacto de la etno-política judía en la nación australiana, nadie se sorprenderá al saber que la influencia judía se extiende también en la determinación de la política exterior del país.

El Exministro de Relaciones Exteriores de Australia, Bob Carr, ha confirmado recientemente que, en efecto, así es. Señalando que la política exterior de Australia (en particular con respecto a Oriente Medio) estaba siendo prácticamente dictada por la Judería organizada. Carr, ministro de Asuntos Exteriores del Partido Laborista de Australia de marzo de 2012 a septiembre de 2013, hizo sus comentarios mientras promocionaba su nuevo libro Bob Carr: Diario de un Ministro de Asuntos Exteriores. En declaraciones a la Australian Broadcasting Corporation, Carr arremetió contra el “lobby pro-Israel en Melbourne”, diciendo que ejercía una “extraordinaria influencia” en la política exterior de Australia durante su tiempo en el gabinete de Julia Gillard. Como informó The Guardian:

Consultado sobre los comentarios de la ABC 7.30, dijo: “Ciertamente disfrutaban de una influencia enorme. Tuve que resistirme a ella y mi libro cuenta la historia de esa resistencia. … Es necesario destacarlo, porque creo que alcanzó un nivel muy poco saludable.”

Preguntado sobre cómo este Lobby logró ejercer tanta influencia Carr dijo que “las donaciones a partidos” y los programas dirigidos a periodistas fueron la razón por la que el numéricamente pequeño lobby pro-Israel ejerce tanta influencia política.

A raíz de los comentarios de Carr The Jerusalem Post señaló agriamente que: “John Mearsheimer y Stephen Walt, que escribieron un libro en el 2007 alegando que el “Lobby Israelí” tiene un dominio absoluto de la política exterior de EE.UU, tienen un primo australiano: el exministro de Asuntos Exteriores Bob Carr.”

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La ex primera ministra de Australia y títere sumiso (como todas las mujeres) de la Judería Internacional, Julia Gillard.

En su libro Carr narra una amarga lucha política a finales de 2012 con la entonces primera ministra Julia Gillard sobre cómo Australia votaría en la Resolución de 2012 de la Asamblea General de la ONU para reconocer a Palestina como Estado no-miembro.

Gillard se opuso, mientras que su rival político de entonces, Kevin Rudd , y el propio Carr, estaban a favor. Rudd, de acuerdo con un informe del libro en The Guardian, fue a hablar con Carr para hablar de la votación.

“Cuánto de esto es por dinero, le pregunté,” escribió Carr, según The Guardian.

“Dijo que alrededor de una quinta parte del dinero que había recaudado en la campaña electoral de 2007 había salido de la comunidad judía.” (Los Judios constituyen el 0,3% de la población australiana).

Carr concluye que “lo que esto implica es la subcontratación de nuestra política exterior a donantes del partido. O parece implicar.”

Al igual que en los Estados Unidos (donde los Judíos contribuyen porcentajes mucho mayores de dinero en las elecciones federales), el dinero judío ejerce una influencia dominante sobre la política australiana, lo que prácticamente garantiza que ambos lados de la política estén dispuestos a poner las Fuerzas de Defensa de Australia (y el dinero de los contribuyentes australianos) al servicio de un Estado étnico-nacionalista en el que Australia no tiene ningún interés económico o estratégico. El académico y activista judío Dan Goldberg señala que: “El informe anual de la Comisión Electoral de Australia siempre incluye nombres judíos y empresas de propiedad judía donandon grandes sumas de dinero a ambos lados de la política”.

Former Australian Prime Minister Kevin Rudd (2007–2010) paying homage to organized Jewry

Ex Primer Ministro de Australia Kevin Rudd (2007-2010) rindiendo homenaje a la Judería organizada.

Carr también describe al exembajador de Israel como “astuto” y revela sus peleas con la facción pro-Israel “falafel” dentro del Partido Laborista australiano, que incluye a los diputados judíos Marcos Dreyfus y Michael Danby. Carr menciona que: “El público debería saber cómo se hace la política exterior, sobre todo cuando según parece el primer ministro está siendo fuertemente presionado por un grupo de interés con participación en las políticas de Oriente Medio,” dijo en la historia para SMH. The Sydney Morning Herald señaló que :

Durante sus 18 meses como ministro de Asuntos Exteriores, Carr orquestó un cambio significativo en la política de Oriente Medio del Gobierno australiano, apoyando periódicamente a Palestina en las Naciones Unidas. Enfrentándose a Gillard , que apoyaba firmemente a Israel, Carr logró forzarla a abdicar en su determinación de oponerse a los intentos de Palestina por obtener la condición de observador en la ONU. El liderazgo de Gillard se tambaleó en el proceso.

La defensa pro-palestina de Carr hizo que muchos en la comunidad Judía de Australia se alejaran, algunos dentro de su propio partido; y la publicación de sus diarios personales probablemente agravará la situación tanto con el Lobby pro-Israel australiano como con altos cargos israelíes .

Las críticas de Carr hacia Israel llegan hasta los más altos niveles del Gobierno Israelí. Describe al Ministro de Exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, como “sombrío , taciturno”, y al exembajador israelí Yuval Rotem como “austuto Yuval.”

Se queja de que Gillard ni siquiera le dejaba criticar los asentamientos israelíes de Cisjordania debido al temor a represalias por parte del Lobby pro-Israel de Australia – haciendo alusión al Consejo de Australia/Israel y Asuntos Judíos (Australia/Israel & Jewish Affairs Council) con sede en Melbourne – que según Carr tenía una línea directa con la oficina del Primer Ministro.

“Así que ni siquiera podemos “expresar preocupación” sin quejas”, escribe Carr.

“Este Lobby debe luchar palmo a palmo.”

Reproduciendo mensajes de texto privados, Carr muestra cuan inalterable era el apoyo de Gillard a Israel, hasta el punto de que ni siquiera le permitía cambiar el voto de Australia en lo que él considera resoluciones sin importancia de la ONU.

“Julia – la moción sobre el derrame de petróleo del Líbano no plantea problemas de seguridad para Palestina o Israel. En ese contexto, me he comprometido con el Líbano,” escribe Carr en un mensaje de texto.

“No se me ha dado ninguna razón para cambiar,” responde Gillard.

“Julia – no es tan simple,” responde Carr. “Yo como Ministro de Relaciones Exteriores di mi palabra. Tenía derecho porque no tenía nada que ver con el estatus de Palestina o la seguridad de Israel.”

Gillard termina con: ” Bob … mi jurisdicción sobre las resoluciones de la ONU no se limita a las de Palestina e Israel.”

El control judío sobre la política exterior de Australia no es nada nuevo . El apoyo de los Judios de Australia por el multiculturalismo y la inmigración masiva no-blanca se presenta hipócritamente junto a un Sionismo incondicional y, como consecuencia, del fuerte apoyo por la participación militar de Australia en las desastrosas guerras de Oriente Medio. El hombre que estuvo de acuerdo con la participación vergonzosa de Australia en las guerras de Irak y Afganistán, el ex primer ministro John Howard (1996-2007), fue, posiblemente, el más complaciente con el Lobby Judío. Dan Goldberg, director del Noticiero Nacional Judío (National Jewish News), señaló en 2006 que:

Desde su primer encuentro con Judíos , siendo un chico de diecinueve años de edad, en el bufete de abogados de Sydney Myer Rosenblum, Howard ha sellado, sobre todo en la última década, su alianza con los Judíos, y podría decirse que ha eclipsado al gran Bob Hawke como el Primer Ministro más pro-Israel de la historia de Australia. La empatía es el elemento principal de su política exterior, basada en la alianza con EE.UU, que se traduce en el apoyo incondicional a Israel en la arena de Oriente Medio, independientemente de qué primer ministro ostenta el poder en Jerusalén. Por supuesto, el papel de Australia en la guerra en Irak fue visto sin duda por la mayoría de los Judios de Australia como otro importante hito en la larga historia de las relaciones entre Canberra y Jerusalén.

Por tanto no es casualidad que Howard haya recibido importantes premios por parte de tres organizaciones de la Comunidad Judía en los últimos años. Tampoco es coincidencia que haga regularmente conferencias frente a audiencias judías , además de estar estrechamente vinculado con un puñado de brokers Judíos. … Es comprensible que la mayoría de los Judios estuvieran a favor de la eliminación de Saddam Hussein y su Régimen aunque sólo fuera porque financiaba a cada familia de suicidas palestinos con la suma de 25.000 dólares. Por no mencionar el hecho de que neutralizaría la amenaza en el flanco oriental de Israel. Que las fuerzas australianas SAS neutralizaran las reservas de misiles Scuds de Saddam dirigidas a Tel Aviv en las primeras horas del conflicto, sólo reforzaron el vínculo entre Canberra y Jerusalén.  

Especialmente influyente en materia de conformación de políticas respecto a Oriente Medio es el Consejo de Australia/Israel y Asuntos Judíos (Australia/Israel and Jewish Affairs Council). El AIJAC ejerce una presión agresiva sobre los políticos, financia tours de estudio a Israel para periodistas y políticos, publica una revista mensual y destaca ejemplos de lo que denomina “sesgo anti-Israel” en los medios de comunicación.

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Colin Rubenstein, director ejecutivo de la AIJAC, censuró a Carr por sus comentarios, diciendo que su organización estaba “desconcertada y decepcionada” por sus “extrañas acusaciones”, de que la política exterior de Australia estaba bajo la influencia del Lobby pro-Israel, al parecer una referencia al AIJAC. Rubinstein declaró: “Resulta francamente triste cuando un funcionario electo se imagina que el desacuerdo con su posición política debe surgir de influencias maliciosas,” dijo . Rubenstein dijo que las acusaciones de que el Lobby dominó “malsanamente” a Gillard “muestran una clara falta de respeto hacia ella”.

Colin Rubinstein

Colin Rubinstein

Los comentarios de Carr naturalmente indignaron a todos los líderes Judíos, que entraron en pánico. El presidente nacional del Consejo de Australia/Israel y Asuntos Judíos, Mark Leibler, desestimó las acusaciones de Carr como “producto de su imaginación”, y calificó sus insinuaciones sobre el Lobby israelí de Australia como ” inexactas” y ” extrañas”.

“Sólo piensa por un momento lo que está diciendo. Está hablando del Lobby Judío , está hablando de una diferencia de opinión entre él y y la primera Ministra”, le dice Leibler a Lateline.

“¿Por qué no pueden tener una diferencia de opinión en asuntos relacionados con Israel?”

“No, si hay una diferencia de opinión … el primer ministro debe de estar equivocado porque está controlado por el Lobby judío.”

“¿Cómo controla el Lobby judío al primer ministro? A través de las donaciones a la ALP y enviando personas a Israel. Quiero decir, por favor. ¿Podría alguien seriamente aceptar eso?”

Leibler dice que pudo plantear preocupaciones a Gillard de la misma forma que con Kevin Rudd, John Howard, Paul Keating, Bob Hawke y Malcolm Fraser.

“Julia Gillard es una mujer de pensamiento independiente. Ella puede llegar a sus propias conclusiones sin dejarse influenciar por el Lobby judío,” dijo.

Dice que la presión ejercida por el consejo en los Gobiernos no es diferente al de otras organizaciones.

“Cuando tenemos un problema que es grave, que debe ser planteado, no hemos tenido ningún problema en conseguir acceso a cualquiera, ALP o a primeros ministros liberales o de relaciones exteriores, y así debería ser,” dijo.

Mark Leibler (left) with former Prime Minister John Howard

Mark Leibler (izqda) con el ex primer ministro John Howard

El director ejecutivo del Consejo Ejecutivo de la Judería australiana, Peter Wertheim , respondió a los comentarios de Carr, afirmando que la influencia del Lobby judío en el Gobierno que describió no es nada excepcional y que: “Cada comunidad en el país y otros grupos de intereses defienden sus puntos de vista – esa es la rutina diaria en democracia. Julia Gillard era muy dueña de sí misma con puntos de vista firmes y a largo plazo [respecto a Israel]. La idea de que alguien en Melbourne pudiera controlar eso es bastante ridículo.”

Wertheim es sincero al afirmar que “todas las comunidades del país” puede defender sus puntos de vista frente al Gobierno. Al grupo racial que fundó Australia y la convirtió en una nación próspera y exitosa partiendo de la nada, se le prohíbe abiertamente organizarse y defender sus intereses. Esto se debe, por supuesto, fundamentalmente y en última instancia a las acciones de activistas judíos anti-Blancos como Wertheim y Leibler dentro del contexto general del dominio de la “izquierda intelectual” en el mundo académico y en los principales medios de comunicación.

El ex-colega de Carr en el parlamento, Laborista Federal y diputado judío, Michael Danby (que también es el Secretario del Grupo Parlamentario de Amistad Australia-Israel), describe la opinión de Carr sobre la influencia del Lobby de Israel en Australia como “fanática”. Dijo que, haciendo una mirada retrospectiva, fue un error de Gillard traer a Carr como ministro de Asuntos Exteriores – sin duda porque Carr no era lo suficientemente sumiso a los dictados de sus compañeros sionistas del Lobby Judío.

Michael Danby campaigning for gay marriage in Australia (but not Israel)

Michael Danby (aviso, Sionista, abrirá las fronteras y te enriquecerá con la Multiculturalidad)

Luego Danby se dedica a difamar: “No he leído el libro. Sólo he visto fragmentos y la entrevista, pero aquí tenemos a un individuo salido de las tinieblas, que no estaba funcionando como un político actual, un ex primer ministro provincial que insulta a Gillard y al ex-Gobierno laborista.” Comparó Carr con Jack el personaje de Nicholson en la película de “Mejor imposible”, alegando que “Un montón de gente se ríe del libro; no se están riendo contigo Bob, se ríen de ti.” Danby afirmó que:

“El “espectáculo” de Carr en 7.30 anoche fue “cómico, limitando con lo maníaco”, ningún Lobby en Australia tiene ese tipo de influencia.

“Es ridículo, pero supongo que en el clima actual, como dijo George Brandis, está bien ser un fanático,” dijo Danby a Louise Yaxley, de la ABC.

“Nadie tiene ese tipo de influencia. Existe gente diversa con diferentes puntos de vista en la vida política de Australia y Bob es un tío grande. Debería superarlo.”

“Sólo fue un comentario estúpido en una entrevista estúpida.”

“La gente trata de obtener sus puntos de vista expresados​​, pero ya se sabe, el punto de vista de Carr es una caricatura. Muy triste ver a un primer ministro de Nueva Gales del Sur estereotipando a la gente de ese modo.”

“La entrevista fue muy divertida y conozco a mucha gente que se ríe del libro, y no se están riendo contigo Bob – Se están riendo de ti. De todos modos es es resulta muy triste tener que escuchar este tipo de opiniones.”

Meritoria la actitud de Carr, que se negó a agachar la cabeza y se enfrentó a las intensas críticas del Establishment Judío. Respondió señalando: “El hecho es que el Lobby pro-Israel estaba tratando de ejercer influencia sobre el Gobierno y lo hizo hasta que me puse en pie. No le interesaba ni a Israel ni a la paz en Oriente Medio, y estaba siendo ejercida de una forma inapropiada e intimidadora en el Gobierno. Tenía que ser resistido y estoy orgulloso de haberlo hecho.”


Artículo original: The Occidental Observer – Former Australian Foreign Minister Confirms that the Israel Lobby Controls Australia’s Foreign Policy, 13-04-2014

Traducción: AJudiada, 01-05-2014

 

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